martes, 5 de abril de 2016

EXPOSICIONES

Dimensiones del ser humano Físicas


En el área física se pueden examinar algunas conductas de riesgo como son: prácticas asociadas con servicios de salud, régimen de medicación, higiene, condición física, abuso de tabaco y alcohol; así como las destrezas de adaptación y conductas de salud positiva como patrones de respuestas a estímulos positivos, los cuales se pueden obtener con el conocimiento sobre promoción de salud, redes de apoyo, actividades vocacionales, recursos mentales y espirituales.
El desarrollo físico individual pasa por una serie de etapas como son: los cambios sensoriales, el paso de niño (a) a adolescente, de adolescente a adulto, de adulto joven a adulto mayor, esta serie de retos requieren que se realicen algunos ajustes y que se definan nuevos papeles sociales y condiciones biológicas por ejemplo: el retiro, los cambios en la actividad psicomotora y las pérdidas que acompañan las distintas etapas del ciclo de vida; todas estas variables se investigan dentro del ámbito de salud para realizar cambios en situaciones no deseadas para mejorar el área física del ser humano.
La promoción de estilos de vida saludables implica conocer aquellos comportamientos que mejorar o deterioran la salud de los individuos. Las conductas saludables son aquellas acciones realizadas por el ser humano con las cuales se obtienen consecuencias físicas y fisiológicas inmediatas y a largo plazo que repercuten en el bienestar físico y en la longevidad (Oblitas, 2004).


DIMENSION DEL SER HUMANO SOCIAL.

La Dimensión Social se refiere a  la habilidad de relacionarte con otras personas. Se obtiene mediante una comunicación que implique una escucha activa, así como la puesta en práctica de actitudes asertivas y empáticas con los demás.

Todos sentimos la necesidad de relacionarnos y convivir con los demás.
El hombre, es por naturaleza, un ser social, solo en casos excepcionales se aísla y vive en la soledad.

Pero, no solo convivimos con otras personas, porque nuestra propia naturaleza social, así no los pide, sino porque también necesitamos de la compañía y de los servicios que otros nos otorgan.


DIMENSION DEL SER HUMANO EMOCIONAL.


La dimensión afectiva se refiere, como su nombre lo indica, a todas las emociones y sentimientos que experimentamos.

La salud emocional es de vital importancia para lograr la armonía y el equilibrio que se requiere para obtener una adecuada calidad de vida.

Existe una relación directa entre ética, valores y salud afectiva. El objetivo de toda búsqueda humana es la felicidad. La felicidad individual es tan importante que incide en la armonía social y de ésta depende en gran parte la paz social.
La felicidad implica sentir emociones positivas y poseer salud afectiva.

La felicidad es una sensación profunda de plenitud que no depende de factores externos, la felicidad es un estado mental que se cultiva y se aprende mediante emociones y actitudes  positivas.

Existen varios tipos de emociones positivas: alegría, regocijo, gozo, excitación, admiración, amor, armonía, calma y sosiego.

La emoción positiva por excelencia es el amor, la dimensión afectiva puede cultivarse a través de actitudes y conductas positivas, es decir, a través de valores.

Paul Ekman, del departamento de psicología de la Universidad de Pennsylvania, efectúo un estudio con personas con salud afectiva y detectó las cuatro cualidades que emanan de las actitudes positivas:
  • Emanan bondad que los demás pueden advertir.
  • Generosas y empáticas.
  • Los demás se sienten a gusto con ellos.
  • Poseen un sentido de vida.







DIMENSION DEL SER HUMANO INTRELECTUAL

“La naturaleza intelectual de la persona humana se perfecciona y debe perfeccionarse por medio de la sabiduría, la cual atrae con suavidad la mente del hombre a la búsqueda y al amor de la verdad y del bien” (GS 15, b), a la vez que “se abre y avanza al conocimiento de Dios y a su adhesión” (PDV 51).

La dimensión intelectual encuentra su razón de ser “en la naturaleza misma del ministerio ordenado y manifiesta su urgencia actual ante el reto de la nueva evangelización” (PDV 51, b). La finalidad pastoral del proceso de formación se manifiesta de manera especial en esta dimensión, la cual brinda elementos intelectuales indispensables para que el presbítero pueda cumplir con su misión principal de “anunciar a todos el Evangelio de Cristo, para constituir e incrementar el pueblo de Dios” (PO 4).
“El sacerdote, como pastor, debe brindar con fidelidad la palabra divina que ha recibido y asimilado previamente [...] se trata de la Palabra revelada por Dios, predicada por la Iglesia, celebrada en la liturgia, asimilada en la contemplación, vivida por los santos, profundizada por los sacerdotes. El futuro sacerdote necesita, pues, una sólida formación doctrinal en las diferentes ramas del saber teológico y filosófico” (MV 4, e).
A esta exigencia se debe agregar, en la época actual, los requerimientos de una sociedad que se conduce cada vez con más frecuencia por senderos alejados de la fe, cimentada en “el racionalismo que, en nombre de una concepción reductiva de ‘ciencia’, hace insensible la razón humana al encuentro con la Revelación y con la trascendencia divina” (PDV 7, b). Asimismo, se debe tomar en cuenta el fenómeno del pluralismo, extendido cada vez más, tanto en el campo de lo social como en la comunidad eclesial, el cual exige al sacerdote “una aptitud especial para el discernimiento crítico: es un motivo ulterior que demuestra la necesidad de una formación intelectual más sólida que nunca” (PDV 51, b).
En este sentido, la formación intelectual de los futuros pastores debe tender a “una amplia y sólida doctrina en las ciencias sagradas” (RFIS 59) al tiempo que pretende lograr, en el estudiante, un profundo conocimiento humano, social y cultural, según las exigencias de nuestro tiempo. Lo cual pone de relieve “la importancia del estudio, orientado no sólo a la adquisición de conocimientos, sino como parte complementaria de la propia vocación que hace madurar a la persona en la búsqueda de la verdad, la consolida en su posesión y la llena de gozo al contemplarla” (HM 6).
Esto pone de relieve el carácter integral de la formación, en la cual la preparación doctrinal se encuentra también estrechamente vinculada con los aspectos humanos, espirituales y vocacionales de la formación, ya que conlleva intrínsecamente elementos que conducen al seminarista a una mayor adhesión a la palabra de Dios, lo que a su vez implica un mayor crecimiento espiritual que se verá reflejado en sus actitudes y en las relaciones con los demás.


DIMENSION DEL SER HUMANO SEXUAL.


DIMENSION DEL SER HUMANO ESPIRITUAL.


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